Nota:
Como una exclusividad de El valle de los leprosos,
presento la única versión resumida del libro
"Historia del Siglo XX" de Eric Hobsbawm. Asegurando
que no encontraras en la red un trabajo similar sobre dicho
libro. Sólo aquí en El valle de los
leprosos.
"Primera
parte - La era de las catástrofes"
Vista panorámica del siglo XX
Por: Irving Reynoso Jaime
VISTA
PANORÁMICA DEL SIGLO XX
La destrucción de los mecanismos sociales que vinculan
la experiencia contemporánea del individuo con la de las
generaciones del pasado, es uno de los fenómenos característicos
y extraños de las postrimerías del siglo XX.
El estudio del siglo XX se puede dividir en tres partes:
1. Una época de catástrofes, que se extiende desde
1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial.
2. Un periodo de 25 o 30 años de extraordinario crecimiento
económico y transformación social, que probablemente
transformó la sociedad humana más profundamente
que cualquier otro periodo de duración similar.
3. Una nueva era de descomposición, incertidumbre y crisis
y, para algunos países, de catástrofes.
La primera etapa comienza con la primera guerra mundial, que marcó
el derrumbe de la civilización (occidental del siglo XIX).
Esta civilización era capitalista desde el punto de vista
económico, liberal en su estructura jurídica y constitucional,
burguesa por la imagen de su clase hegemónica y brillante
por sus adelantos alcanzados en el ámbito de la ciencia,
el conocimiento y la educación, así como el progreso
material y moral. Época convencida de la posición
central de Europa, cuna de las revoluciones científica,
artística política e industrial, con una economía
influyente en todo y el mundo y una población que representaba
la tercera parte de la humanidad.
El periodo que va del comienzo de la primera guerra mundial al
término de la segunda fue una época de catástrofes
para esta sociedad. A las dos guerras mundiales siguieron dos
oleadas de rebelión y revolución generalizadas,
que situaron en el poder a un sistema que reclamaba ser la alternativa
a la sociedad burguesa y capitalista (el comunismo), primero en
una sexta parte del mundo y tras la segunda guerra mundial a más
de la tercera parte. Los grandes imperios coloniales se derrumbaron.
Se desencadenó una crisis económica mundial que
pareció poner fin a la economía mundial global.
El periodo de alianza entre el capitalismo y el comunismo contra
el fascismo (1930-1940) es el momento decisivo de la historia
del siglo XX. El gran logro de la URSS fue haber derrotado a Hitler,
pues de otro modo gran parte del mundo occidental tendría
regímenes autoritarios y fascistas y no parlamentarios
liberales. La revolución de octubre proporcionó
a su enemigo –el capitalismo- el incentivo del temor para
reformar sus procedimientos y salvarse.
Fue la Gran Depresión de la década de 1930 la que
hizo que se considerara al socialismo como una alternativa viable
a la economía capitalista a escala mundial. Sin embargo,
tras la segunda guerra mundial, el capitalismo inició su
edad de oro de 1947-1973.
El impacto extraordinario de la transformación económica,
social y cultural que se produjo en esos años es la mayor
y más rápida y decisiva desde que existe el registro
histórico. El cambio el enfrentamiento entre capitalismo
y socialismo tiene un interés histórico más
limitado (las revoluciones sociales, la guerra fría, el
socialismo realmente existente) aunque para nuestra época
son de vital importancia. La repercusión más importante
de los regímenes socialistas fue la de haber acelerado
la modernización de los países agrarios atrasados,
que coincidieron con la edad de oro del capitalismo. Al inicio
de los años sesenta ambas fuerzas (capitalismo y socialismo)
parecían dos fuerzas igualadas.
A la edad de oro siguieron decenios de crisis universal o mundial,
cuyo acontecimiento más destacado fue el hundimiento del
socialismo soviético. La crisis afectó a todo el
mundo (en diferentes formas y grados) con independencia de las
configuraciones políticas, sociales o económicas,
porque la edad de oro había creado una economía
mundial que trascendía las fronteras estatales y sus ideologías.
En el periodo de 1980-1990, el mundo capitalista se vio en los
mismos problemas del periodo de entreguerras que la edad de oro
había superado: desempleo masivo, depresiones cíclicas,
mendigos sin hogar y clases acomodadas, ingresos limitados del
estado y gasto público sin límite. El hundimiento
de los países socialistas con unas economías débiles
y vulnerables, abocados a una ruptura radical con el pasado marca
el fin del siglo XX corto.
Paralelismos
entre 1914 y 1990 (inicio y fin del siglo XX corto)
- En 1990 el mundo cuenta con cinco o seis millones de habitantes,
tres veces más que al comenzar la primera guerra mundial,
ha pesar de que en las guerras se exterminó a más
gente que en cualquier otro periodo de la historia.
- El mundo es incomparablemente más rico de lo que lo ha
sido nunca, por lo que respecta a su capacidad para producir bienes
y servicios. De no haber sido así no habría sido
posible mantener a una población mundial tan grande.
- En 1980 la mayor parte de la gente vivía mejor que sus
padres.
- La humanidad es mucho más instruida que en 1914, se ha
alfabetizado a la mayor parte de los seres humanos, aunque este
logro tiene una trascendencia discutible por el poco dominio de
la lectura y escritura necesarios para un nivel elevado de instrucción.
- Desde la primera guerra mundial ha habido muchas más
bajas civiles que militares en todos los países beligerantes,
con la excepción de EE.UU.
- Es un mundo cualitativamente distinto en tres aspectos:
1. No es ya eurocéntrico. En 1914 los EE.UU. eran la principal
economía industrial y el principal impulsor de la producción
y la cultura. Sin embargo, los países europeos en conjunto
tienen la mayor concentración de riqueza y poder económico
y científico-tecnológico del mundo, y sus poblaciones
tienen el más elevado nivel de vida.
2. El mundo ha avanzado notablemente en el camino que ha de convertirlo
en una única unidad operativa. En las cuestiones económicas
el mundo es ahora la principal unidad operativa y las antiguas
unidades, como las “economías nacionales” de
los estados territoriales han quedado reducidas a la condición
de complicaciones de las actividades trasnacionales.
La desintegración de las antiguas pautas por las que se
regían las relaciones sociales entre los seres humanos
y, con ella, la ruptura de los vínculos con las generaciones,
es decir, entre pasado y presente. En la práctica la nueva
sociedad no ha destruido toda la herencia del pasado, sino que
la ha adaptado de forma selectiva. Se vislumbra un mundo en el
que el pasado ha perdido su función, incluido el pasado
en el presente, en el que los viejos mapas que guiaban a los seres
humanos, individual y colectivamente, ya no reproducen el paisaje
en el que sólo no sabemos adonde nos dirigimos, sino tampoco
adonde deberíamos dirigirnos.