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El instante en Farabeuf o la crónica de un instante; un instante subordinado al simbolismo.
Por: Alfonso Rubén Arroyo Sámano

Introducción

 

La producción de Salvador Elizondo abre una incisión en la narrativa mexicana contemporánea. Ha creado en Farabeuf un universo de escritura propio, donde el lenguaje sufre alteraciones perturbándose a sí mismo, efecto logrado a través de la imagen y la metáfora; partes esenciales de la historia en una realidad contradictoria, una mirada interior, una prosa que alude quizá a una visión filosófica la cual se transforma en un laberinto de símbolos y reflejos que chocan con la memoria, el recuerdo y el olvido confabulados en una cruel y etérea danza de invocación escrita.

En Farabeuf hay interrogantes a la identidad pareciendo como una inmensa adivinanza, tal vez un acertijo cuyos elementos son una fotografía borrosa, Él y Ella, el espejo, París, un cuadro, el manual de cirugía del Dr. Louis-Hubert Farabeuf (1841 – 1910). Personajes entretejidos caóticamente que logran narrar una historia de amor tramada con la ejecución pública de un condenado, ocurrida en Pekín a principios del siglo XX. Este es el punto de partida, la foto del suplicio chino conocido como Leng T''che, donde se ve al condenado mientras se lo despelleja y descuartiza en una ceremonia pública.

Es en este punto que las acciones de la novela son mínimas, pareciera un tiempo congelado, un momento que podría pasar fugaz, pero no es así, se detiene a cada instante, en cada detalle, recordando situaciones: una pareja enamorada, un paseo en la playa, un cuerpo acostado en un quirófano y L.H. Farabeuf, cirujano y fotógrafo aficionado, autor de un tratado sobre tortura china, mediante el desmembramiento, quien busca captar el instante preciso en que un cuerpo deja de vivir.

Objetivo

Para la interpretación de la obra podemos darnos el lujo de ignorar el orden del texto por el simple motivo de que este no existe como tal, importa observar como es que los instantes están colocados simultáneamente y eso es lo que nos da la ilusión de una línea temporal, claro con toda la dificultad que esto trae.

Elegí Farabeuf o la crónica de un instante como objeto de mi análisis debido a que no da una entrada fácil; es decir, la realidad toma un papel importante al no funcionar sólo como constante evocación. Sin embargo, tiene lugar el erotismo y la muerte a tal punto que son únicos instantes absolutos, estos quedan entrelazados por medio de su dolor y belleza.

Principalmente me enfocare en los tres instantes que enumerare a continuación:

1. El primero es en el que se apoyan los otros dos, y es cuando se contempla y describe el descuartizamiento de un boxer chino.
2. El segundo es el instante de un paseo por la playa.
3. El tercer instante es cuando de da una reunión entre Farabeuf y la mujer después de varios años.

Para esto recurriré a tres libros principalmente: “Análisis interpretativo de Farabeuf de Salvador Elizondo”, de Rosamaría Bolado Guerra; “La escritura de la amputación o la amputación de la escritura análisis de Farabeuf o la crónica de un instante y una selección de cuentos de Salvador Elizondo” de Luz Elena Gutiérrez de Velasco Romo; “Farabeuf a través del espejo análisis del erotismo y las voces narrativas de la novela” de Fernando Guerrero. No es mi objetivo seguir a ninguno de los autores antes mencionados, pues cada uno ha analizado aspectos muy específicos o muy generales de la obra de Elizondo, y lo que yo intento hacer es detallar “Cómo se maneja el instante dentro de los tres momentos clave de la obra”. Por lo que únicamente tomare en cuanta sus opiniones y descubrimientos en cuanto al análisis del relato de Salvado Elizondo. Con el fin de entender la función del instante en “Farabeuf o la crónica de un instante”.

Elizondo no sólo escribe una novela, se trata de una anti-novela. Explicare lo mencionado, en base a los instantes que componen la novela, cabe mencionar que debido a que los elementos del texto son muchos y muy variados únicamente haré mención de ellos en la medida en que vayan apareciendo o formando parte importante de los instantes vitales en la novela.

Me importa ver como es que la utilización de la muerte como temática general de Farabeuf, logra confabularse con el “instante”, pues Elizondo tuvo que hacer literatura con algo más que sólo palabras para lograr transmitir su mensaje. Fernando Guerrero menciona que se trata de una anti-novela en la que es necesario recurrir a elementos que no son escritos; una fotografía, un ideograma. Es por esto que en mi opinión el éxito del relato radica quizá en la configuración de estos elementos en el “instante” para transmitir una idea.

El simbolismo de las partes que conforman la novela no es el tema de esta investigación, pero, cuando sea necesario comentaré brevemente mis propias interpretaciones así como las de los autores antes citados siempre y cuando estas interpretaciones de los símbolos ayuden a ilustrar la función e importancia del “instante” que alimenta esta anti-novela.

Ante la presencia de tantos elementos en la novela, me ha sido muy difícil delimitar le tema de la investigación que finalmente ha sido el “instante en Farabeuf o la crónica de un instante” debo mencionar que todos lo elementos se relacionan o de alguna manera y forman parte esencial de todos los demás, la temporalidad, la forma en la que está escrita, las circunstancias de la narración y como el simbolismo oculto en cada objeto logran ese efecto de recordar varios instantes al mismo tiempo; son los símbolos que interfieren a lo largo de toda la novela.

Por último es presente análisis de Farabeuf o la crónica de un instante no pretende encontrar o dar solución a los diferentes problemas y enigmas que se encuentran el la novela, ya que eso requeriría de un mayor estudio y mucha más información referente a la temporalidad, el simbolismo, la sintaxis, los tiempos verbales en la obra y una larga lista de elementos interesantes, No pretendo resolver el enigma en cuanto al orden del texto, sino detallar, contemplar el uso del instante y como es que este da cuerpo a una escritura disfrazada de caótica.

 

El instante

Farabeuf está compuesto por una superposición de múltiples fragmentos, introducidos por la mágica ilusión del instante como si fuera un enigma por ser resuelto, son estos fragmentos los que marcan la nostalgia de un orden inexistente, perdido.

No encontramos evidencia alguna de un tiempo en orden lineal, ni mucho menos cronológico, esto quizá a que “Elizondo no concibe al tiempo sino el instante”1 . El mismo nos dice que “el tiempo no es demostrable; sólo es la referencia que nos permite interpretar o pensar los acontecimientos”. 2

En la novela y ante la no-existencia de un tiempo, sólo contamos con el “instante”3, ese momento que enlazado a otros construyen el tiempo, es por eso que hay una fusión entre el presente y pasado en su calidad de instantes, pues eso son; sólo instantes.

 

Es por ello que el tiempo dentro de la novela es tratado como instantes, como una serie de momentos, como presentes continuos que permiten crear tiempos presentes y pasados; es decir: los instantes que la construyen y que en su intento de reconstruirse se tornan confusos al grado que la vida queda sujeta a una confusión en medio de la que era imposible discernir cual hubiera sido el presente, cual el pasado. 4

En Farabeuf los instantes tiene una origen netamente onírico, pues estos son creados a partir del recuerdo, hecho que le da un visión subjetiva. Ya que cada instante consta únicamente del acto de evocar; y eso es lo que alimenta la narración al igual que la estructura que de manera grafica da la ilusión de un “movimiento de zigzag, pasamos de un tiempo a otro sin transición, a golpes de deseo”5 , esto logra una sensación de confusión al pasar por cada página, pues los instantes parecen estar mezclados y de hecho así es, por lo que el lector tiene que dejarse guiar por momentos que no tiene ningún orden cronológico, esto “hace que sea como si ellos sucedieran simultáneamente, o bien precedidos del otro”6 .

Estos instantes aparecen desde “diferentes perspectivas (el nosotros, el hombre y la mujer) y desde diferentes momentos en el tiempo”7 , es caótica mezcla de acciones la que nos lleva a la confusión, pues no presentan orden alguno.

Es así como en primer lugar tenemos la presencia de dos tiempos: uno que aparentemente es lineal; el instante en el que se recuerda, y otro en el que los tres instantes se articulan en lo más profundo de la memoria que los ha mezclado. Da ahí el nombre mismo de la novela, pues Farabeuf es la crónica de un instante, ahí esta la importancia del texto, por que en es instante se recuerdan los tres al mismo tiempo.

Explicare brevemente como es que estos tres se relacionan, y como es que el acto de recordar manipula la narración. Nos topamos con un instante que hace presencia a lo largo de la narración; el paseo por la playa, dicho instante es narrado dentro de una carta que la mujer encuentra en la casa dentro de un libro que alguien dejo olvidado.

Es aquí en donde aparece una voz narrativa que se repite constantemente en la novela, el “nosotros”, un nosotros que como si fuera un fantasma comenta y narra cada hecho del texto pero con la intención de hacerlo objetivo, es decir sin detallar tanto las acciones, únicamente los hechos. Lo que nos hace preguntar a la quien ese nosotros y desde dónde es narrado.

Bien, aquí es en donde debemos poner principal a los elementos que nos da la novela, Farabeuf es narrado valiéndose de varios tiempos y utilizando diferentes personas gramaticales, además de que el orden cronológico se encuentra alterado.

En Farabeuf , los fragmentos que componen el texto no dan señales de un espacio definido recurren al recuerdo de situaciones aisladas y ambiguas por lo que el espacio se da como una abstracción. Por ejemplo donde se emite la enunciación de la pregunta con la que comienza y termina el texto no es nombrado, el “¿recuerdas?” Podría pensarse que se trata del mismo espacio del recuerdo que es una casa. El punto en donde se emite la interrogación del relato:

 

Sus pasos en la escalera[...] El llegara dentro de algunos instantes. Hará girar la perilla de bronce de la puerta produciendo un rechinido característico[...] Ha llegado. Está aquí [...] ¿recuerdas?... 8

La aparición de la muerte como tema se vuelve el eje de la narración, esto obliga al relato a volverse fragmentado ya que pretende resolver una pregunta que pudiera tener respuesta sólo en la muerte y ese elemento de imposibilidad que pretende lo inalcanzable como lo es en sí la crónica de un instante.

De este acto imposible me ocuparé en las siguientes paginas; el tiempo concebido como un instante; los elementos que componen la obra, las circunstancias de la narración y la fotografía. Son estos elementos los que nos darán una respuesta a la pregunta inicial.

 

La carta y la playa

Nos topamos con un instante que aparece varias veces en la narración: un paseo por la playa. Este momento da en la narración un efecto de libertad, con esto me refiero a que los demás aspectos lúgubres de la novela pudieran hacer pesada la lectura y el pase por la playa pudiera funcionar como una abstracción de la mortalidad que el propio Farabeuf infunde en la obra. El paseo por la playa es un espacio abierto, de gozo, pues comparado con la casa que es un espacio cerrado y tétrico, donde ocurren acciones horribles, la playa es el único momento de felicidad para los personajes y para algunos lectores.

Este instante es relatado en el interior de una carta la cual la mujer encuentra en un “libro que alguien dejó olvidado en esta casa y entre cuyas páginas amarillentas encontraste dos cartas; una que describía un incidente totalmente banal ocurrido en la playa de un balneario lujoso” 9.

Este momento de la narración nos es revelado no sólo como una carta sino también como un recuerdo abstracto y notablemente subjetivo en cuanto a sus varias evocaciones por parte de los personajes. El sólo acto de recordad es bastante subjetivo y esa subjetividad se ver representada por las varias emociones que se puedan tener al momento de evocar el pasado.

Ese instante “se va cargando cada vez mas de la subjetividad de las emociones que imprimen en el hombre y la mujer que lo reconstruyen”10 . Comentaré brevemente los hechos que ocurren durante el paseo; en primer lugar sucede sin ningún orden, un pareja que camina por la playa. Ven a un niño que construye un castillo de arena y a una señora de negro pasear con si perro. El hombre toma una fotografía de la mujer, él la sigue hasta una casa. Durante el camino se dan cuenta que ah pasado el tiempo, aquí hay algunas señas de esto pues ven las ruinas del castillo de arena. La mujer recoge una estrella de mar que arroja aterrada al mar. La mujer sale corriendo, pero el hombre la sigue y al alcanzarla parece no reconocerla, en la casa el hombre le muestra la fotografía del suplicado y esto los excita sexualmente y “realizan la operación quirúrgica llamada coito”11 , “en un tiempo de un minuto y nueve segundos”12 .

En esta parte de la narración es interesante ver como el orden parece estar alterado por quien en ese momento está recordando o por quine ha escrito la carta.

El hombre da una versión que dice: “nosotros caminábamos apartados del uno del otro. Tú ibas delante de mi”13 , después es cuando ella comienza a correr sin darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, “y luego te detuviste bruscamente. Te agachaste y entre los guijarros redondos de aquella playa encontraste una estrella de mar”14.

La versión que da la mujer involucrada en la narración de la carta todo parece un hecho confuso y no hay nada claro en su memoria salvo un momento que parece ser fundamental en la narración de la carta, ella dice: “mi memoria sólo abarca el momento en que tú me mostraste por primera vez la foto del hombre”15 .

Ya hemos visto las dos versiones pero es necesario establecer hechos concretos; la pareja iba junta, cruzan con una mujer y su perro la mujer iba de negro16 , con un niño que construía un castillo de arena, van a la casa, vuelven, ven las ruinas del castillo, le muestra la fotografía del suplicado.

En ese “instante” aparece en la narración una voz, un “nosotros” que narra desde afuera lo que ocurre en la escena del hombre y la mujer en la playa, la importancia de esta voz es que al no participar en la escena tiende a narrar los hechos de una forma objetiva por el solo hecho de no participar de la acción, Fernando Guerrero considera y estoy de acuerdo con él en que esta reconstrucción objetiva por parte del “nosotros” no es confiable pues está motivada por la desesperación de recordad lo ocurrido.

En ambas versiones de lo acontecido en la carta hay situaciones peculiares como el que el hombre quiere verlos separados; la mujer quiere verlos juntos, tomados de la mano y platicando. Pero el “nosotros” que aparece tiene especial interés en ver los hechos, no le importan los detalles, los ve solamente paseando y cuestionándose ante la presencia de la muerte a la que se alude mediante la estrella de mar, ese nosotros únicamente ve por los hechos fundamentales.

Entre las versiones que dan la mujer y el nosotros hay una semejanza, una afirmación en cuanto a un detalle:

 

Ellos mismos han declarado que durante el trayecto de retorno a la casa pudieron percatarse – aunque sólo fuera por la contingencia circunstancial de un hecho el que se combina en fenómeno de translación rápida de un cuerpo en el espacio con la recolección de un ejemplar biológico, un zoófito oceánico, seguramente del grupo de los equinodermos, seguramente del orden de los astérides, probablemente una Asteria rubens o una Asteria aurantiaca – de que [...] la marea al subir, había derribado el castillo de arena y sólo quedaban restos informes de esa construcción, apenas discernibles .17

Y en este otro fragmento:

 

[...]a pocos pasos de cuyas ruinas informes la mujer recogió una estrella de mar [...]arrojándola , no sin haber experimentado entre sus dedos la sensación inquietante y vagamente repugnante, a as olas. Llegado ese momento se suscita un hecho curioso y hasta cierto punto, inexplicable: la mujer echa a correr a lo largo de la playa [...]una vez que se ha alejado de él, se detiene bruscamente volviéndose hacia el hombre [...], éste, por un momento, no la reconoce por que piensa que se trata de otra mujer. 18

Podemos ver que hay una relación entre las dos voces, la de la mujer y la del “nosotros”, es notable como ambos se empeñan en resaltar la relación entre la fotografía del suplicado y la desagradable estrella de mar, al mismo tiempo la relación entre la foto del suplicado como la estrella de mar y el ideograma chino que ella (la mujer) ha dibujado.

 

Estos tres símbolos unidos simbolizan muerte y erotismo, es por tal motivo que cuando la pareja logra ver la fotografía les provoca una espontánea excitación, en un acto en el que la contemplación del dolor ajeno, del sacrificio humano desencadena el amor. 19

Sin duda es un amor en sentido erótico únicamente, casi perverso que relaciona la muerte con el placer sexual ya que “ella se ve identificada con la foto. La de la playa, la de la casa y el suplicado encuentran la respuesta de su pregunta ontológica bajo la misma forma: la muerte.”20 .

Es importante señalar que la confusión no sólo es atendida por el lector, también los instantes son ambiguos para ellos, los detalles los confunden pues, esos recuerdos parecen estar inmersos o formar parte de una misma figura que engloba; la casa, la playa y la fotografía.

Frenado Guerrero hace una interesante interpretación de lo mencionado anteriormente, dice que las personas que se encuentran recordando son la misma. “La misma persona recuerda el paseo por la playa y el olor a formol de Farabeuf, además la pareja de la casa recuerda el momento en que fue tomada la foto.”21

Este es un detalle me parece intrigante pues al suponer que mujer de al casa fue suplicada por Farabeuf y por lo tanto está muerta, entonces quien es el que narra esto y desde donde lo hace. Entonces podríamos afirmar que la muerte es la respuesta, ya que son tres las premoniciones de muerte y estas son las que no hacen creer que ahí está la respuesta, por ejemplo: “el castillo que se derrumba, la estrella de mar que turba a la mujer con su fría viscosidad, la fotografía del suplicado encontrada en la casa de la playa”22 .

En resumen y para no dar demasiada importancia a esta escena podemos concluir que la escena de la playa es la reconstrucción imaginaria de la carta encontrada en el libro “ Es una de esas estampas más que Elizondo encuentra en la memoria, en la ficción del recuerdo” 23.

 

La casa

La casa es un espacio vestuoso y amenazador, en ese lugar se prepara la realización de un ritual erótico / médico. Es un espacio con su afuera y su adentro. El exterior es la ciudad, el interior lo constituye el receptáculo de las acciones. Así como la puerta que separa el exterior del interior marca también un umbral de la conciencia:

 

Al trasponer aquel umbral [...] se confundía el recuerdo con la experiencia 24

El instante de la casa es desarrollado con un mayor orden temporal Guerreo lo desglosa en tres partes para su análisis “antes de que llegue Farabeuf, cuando llega y permanece en la casa y cuando se va.” 25

Este es un lugar cerrado como ya lo he dicho antes, es en ese lúgubre escenario que se llevan a cabo la mayoría de las acciones en el relato “la casa debe ser considerada como un objeto en si, se describen sus resquicios para formar, a partir de la conjunción de objetos que la componen, un ámbito, una atmósfera.” 26

Instantes en los que interviene el hombre, una mujer y un “nosotros” que insita el recuerdo de esos momentos o “subinstantes, esas fracciones mínimas de tiempo que constituyen ese todo ” .27

La casa tiene una posición en el espacio real por decirlo de alguna manera, esto es interesante pues en toda la novela son casi nulas las referencias a lugares físicos reales y una de estas referencias la tiene la casa del Dr. Farabeuf, ubicada en el número 3 de Rue de I’Odéon, en París. El Doctor Farabeuf vivió en ella y después de varios años regresa cargando su equipo de disección:

 

Hoy ha tenido que desviarse considerablemente de su ruta habitual al salir de al escuela de medicina para venir hasta aquí. Ha vacilado usted antes de anteverse a entrar en esta casa en la que vivió tantos años .28

Pero volvió usted al poco tiempo y helo aquí a punto de marcharse ya, tal ves para siempre. Es por ello que debe usted asegurarse de que no deja nada olvidado. Pensé detenidamente[...]las diferentes cuchillas para amputación [...] los escalpelos[...] los aguzados bisturís[...] la sierra de dorso móvil. 29

El instante de la casa antes de que llegue Farabeuf se da a través de la memora de la mujer, de Farabeuf y del nosotros. Este pudiera ser concebido como un subinstante, por el hecho de que la mujer afirme ”he estado tratando de imaginar aquél otro instante que precedió a tu llegada”30 , logra combinar ambos instantes uno dentro del otro.

La función del “nosotros” es la de narrar un tiempo imperfecto, me refiero a los preparativos que ella hace par esperar a Farabeuf, es un pretérito que sugiere que lo de la casa al igual que lo de al playa no ocurrió, pero en el Capitulo IX Farabeuf reconstruye un tiempo verbal presente, los preparativos que hubo en la casa antes de que él llegara.

 

Alguien recuerda, no es Farabeuf [...] no tiene sentido que la persona que recuerde vea que ella sentada al fondo del pasillo, agito las tres monedas en el hueco de sus manos entrelazadas y luego las dejo caer sobre la mesa, no tiene sentido, a menos que la persona que recuerda se hable a si misma, en extraño desdoblamiento. 31

Sí es que este desdoblamiento se da no puede justificar la aparición del “nosotros”, es yo desdoblado que raya en la esquizofrenia, ve las cosas que están físicamente en el lugar, quizá en el momento en el que Farabeuf entra a la casa pueda darse esta justificación.

Veamos: La mujer se encuentra en su casa consultando el I-Ching y la ouija, al estar presentes estos elementos podemos deducir que se ha formulado una pregunta y que por lo tanto se espera una respuesta, la mujer por lo tanto tiene una duda.

Ella traza un signo en la ventana, en busca de una respuesta que la remite a Farabeuf. Sirviéndose de él puede encontrar una respuesta, la imagen de Farabeuf evoca muerte, putrefacción; al igual que el signo que ella traza la remite a la muerte que él implica, así que se decide a buscarlo y lo llama en aquella ocasión en que tú Farabeuf “descolgaste el auricular del teléfono y sin darte tiempo de decir una sola palabra escuchaste su voz lejana que te imploraba venir en su ayuda” 32. Una ayuda para encontrar la respuesta mediante su propia muerte, ella busca una respuesta a la muerte que sólo Farabeuf como conocedor del signo, de la manera de concretar ese ideograma, le puede ayudar.

Varias claves en el texto indican que la muerte es la respuesta y que sólo Farabeuf, dándole una muerte adecuada puede ayudarla. Ella esta convencida de que el ideograma es ella, que ese ideograma es la respuesta, le pide así a Farabeuf que la mate para poder encontrar la respuesta, tal vez en su muerte.

Farabeuf en ese momento articula un nuevo truco con espejos y su estuche de disección. ”La imagen de un espejo se refleja al infinito sobre la imagen de las ventanas reflejantes. Las ventanas reflejadas en un espejo, son seres existentes en la memoria y se los otorga realidad en el acto de recordad el instante” 33.

Este momento tiene lugar en un tiempo impreciso dentro de la novela, similar al de la playa hay incongruencias que nos da la narración como si fueran pistas para continuar intentar descifrar el enigma de la novela, por ejemplo: la mujer recuerda o intenta recordad después de muerta, esto significa que el recuerdo tiene lugar desde un punto fuera de tiempo. Farabeuf recuerda lo que no vio; y el nosotros parece haber sido uno de los protagonistas y observadores al mismo tiempo. Por último, se dice que la visita de Farabeuf a al casa es un acto que no ocurría desde el tiempo en que el doctor vivía en ella y que la visita a la mujer de la casa es un hecho que sólo ocurre una vez, las visitas parecen ser recursivas y Farabeuf “cuando viene la encuentra siempre en la misma actitud, con la ouija” 34.

Una vez que se haya tratado el tema del instante de al foto, podremos entrar al análisis de las incongruencias que parecen venir de la narración.

La conjunción de los instantes en los discursos.

 

Al tratar de encontrar el punto de unión entre el discurso del arte, el de la historia y el científico, se descubre con asombro que se reúnen en torno al tema del cuerpo. El discurso histórico trata de situar o de desubicar en el cuerpo del suplicado. Finalmente el discurso científico de la medicina intenta mostrar las instrucciones y los movimientos para amputar un cuerpo o curar una mente 35

 

Otros elementos importantes que forman parte de los tres instantes

La fotografía:

La fotografía del suplicado y la connotación de muerte que lleva es mencionada o aludida en los tres instantes de la novela, en el capitulo VII se lleva a cabo una descripción de la ejecución sin omitir detalles.

Este es un objeto al que se recurre constantemente en el relato de Farabeuf, dicho objeto funciona como un elemento afrodisíaco, que busca el éxtasis en el placer del orgasmo en la muerte.

La fotografía del suplicado, además de la implicación erótica, contiene otra: esta es un símbolo de la literatura, por estar basada en la muerte y como símbolo de la literatura es en torno a ella que la novela se construye y estructura. En ella se encuentra ese secreto de quien es ese “nosotros”, que ha logrado confundir su identidad con la del suplicado. “Sólo por medio de la fotografía se puede congelar un instante; después, al contemplación repetirá la escena en su estatismo”. 36

 

Las circunstancias de la narración:

Farabeuf se inicia con una pregunta y culmina con un pregunta: “¿Recuerdas?”... esta es la que traza los tres instantes que contemplan la narración: tenemos un esquema básico y simple, alguien hace una pregunta y alguien la recibe.

Así es como dentro de la situaciones narrativas de la novela vemos que son objeto del recuerdo, el hecho de que Farabeuf habla de sí como si fuera otra persona, pues se describe desde afuera. Nos dejan dudas acerca de la congruencia de la novela. Coincido al igual que Fernando Guerrero al afirmar que la novela está narrada desde un espejo, donde el “nosotros” es el reflejo de todas las imágenes e instantes que se han entregado en él.

Al estar frente al espejo encuentran su respuesta, puede convertirse en seres reales y por lo tanto pueden morir. Un espejo dotado de conciencia dice Elizondo en Cuadernos de escritura “La conciencia de los espejos, esa con ciencia a través de la cual nos es posible contempla el instante” .37

Pudiera ser también que “así como en el cuento de Blancanieves , es el espejo quien puede resolver nuestras preguntas, pues “sólo a la nada es posible el verdadero sentido del espejo y las valides del espejo están determinadas por nuestra duda” .38

Es por eso que creo que el “nosotros” es el que interroga, tiene este que resolver el enigma, él es quien atesora todas las imágenes, se alimenta de las coincidencias; así puede soñar con dar una respuesta.

“El nosotros -espejo narra, el nosotros-espejo interroga y el nosotros –espejo no podrá encontrar jamás una respuesta por que no es real.39

El espejo esta en medio de un caos, tiene que encontrar una respuesta, pero esta siempre seria una mentira por más esfuerzos que este haga al intentar ser objetivo. De este modo la novela da un giro nuevo, al revelarse como un elemento cíclico, un eterno retorno; comienza con el “¿recuerdas?” y termina con la misma pregunta y continuara preguntando en búsqueda de la respuesta que por venir de un espejo no se podrá encontrar en el texto.

La respuesta jamás ha de ser la verdadera. Las reconstrucción de lo hechos contradictorias pues también provienen de algo que no es real. Lo real queda del otro lado del espejo, mientras

 

[...]ella se queda quieta, congelada en ese pequeño quicio figurado en la superficie de l espejo suntuoso y manchado en el que se refleja una puerta tras la que él y ella ocultan un secreto pulsátil de sangre, de vísceras que, si no fuera por esa puerta y por ese espejo que la contienen, su mirada todo lo invadiría con una mirada de amor extremo .40

El nosotros es la imagen en el espejo de todo lo que se ha reflejado en él. El espejo es el lugar desde donde se narra. Un lugar que carece de tiempo y en el que todos los instantes se confunden en uno solo a través de la conciencia del espejo.

 

Además podemos observar que la novela se vas en el desarrollo de binarismos: pregunta-respuesta, imagen real - imagen en el espejo, es-no es, mujer-hombre, monja-prostituta, enfermera-torturado, monja –amante. Todos estos binarismos giran en torno a la pregunta de la identidad, del ser. 41

 

La imposibilidad del instante:

Hay una paradoja entre la duración del instante y la duración (o no – duración) del infinito que se expande en Farabeuf, el titulo señala una obsesión, al establecer el binomio que relaciona un nombre propio, el de Farabeuf con la alternativa que expone consumar la crónica de un “instante”.

Otro elemento es el epígrafe de “E.M. Cioran que versa sobre la nostalgia y el olvido como formas del paso del presente. La vida adquiere su contenido mediante la violación del tiempo, y la imposibilidad del instante se transforma en la nostalgia misma.” 42

Este epígrafe de una introducción que sólo puede entenderse al final de la novela ya que dice el paso del tiempo está considerado dinámico y fluido, e irremediablemente conduce al olvido y a la nostalgia, pero en el instante es imposible aplicar esa dinámica. Es así como Farabeuf pretende consumarse como “la crónica de un instante”, crónica de la imposibilidad del instante, de la posibilidad de un imposible.

 

Conclusiones

Hemos visto como en Farabeuf los objetos se reúnen abandonando por completo su propiedad de “cosa” ellos funcionan como tiempo y acotan el espacio.

No cabe duda que la gran cantidad de objetos y/o elementos que se combinan en Farabeuf posen una importancia valiosa cada uno para el análisis del texto por lo que el hecho de elegir uno en particular resulta casi imposibles y caprichoso, ya que cada elemento es parte esencial para la solución del enigma, son claves que el propio relato no ofrece.

El relato en Farabeuf, va constantemente en un confuso movimiento zigzagueante, en que el olvido y el recuerdo juega un papel imprescindible en la historia.

Seria conveniente en un próximo estudio ya que la novela nos da muchos elementos para seguirla analizando aislar cada objeto o grupos de objetos con la intención de encontrar y definir la función que cumplen en el texto, que significan y que parte forman en la respuesta al acertijo existencial que plantea la novela.

Puedo concluir que la novela expone un conflicto existencial en el hombre que lo ha perturbado durante siglos: su verdadera identidad, su ser. AL novela demuestra en vista a los elementos analizados en este trabajo que la respuesta y la función del “instante” está en la muerte, en la perdida de la identidad pero como se han revelado los elementos quizá ni esa sea la respuesta verdadera, tal vez ni siquiera me he acercado a lo que está detrás del dilema existencial de la novela. Como hemos visto los seres del texto al ser parte del espejo están condenados a cuestionarse eternamente por el sólo hecho de ser o no ser, no tienen la esperanza de la verdad, de encontrar una respuesta.

En el presente trabajo (el mío) me he visto a la tarea de anular el tiempo, colapsarlo como el mismo Farabeuf lo hace con su trucos, fragmentándolo todo en “instantes”, negando la validez de la memoria por ser esta subjetiva.

Todo parece indicar que la respuesta que se plantea la novela, esa pregunta esencial de toda la humanidad sólo puede encontrarse en la muerte.

Farabeuf , ofrece en su lectura la concluyente impresión de una escritura sólida, compacta, lineal, ordenada, cerrada, pero se presenta como una suma de fragmentos, donde no hay principios, medios o finales, no tampoco presentaciones, exposiciones, clímax o resoluciones. Es una escritura manipulada por rompimientos y aperturas. Es una total utopía del orden que no existe,pero es este el elemento que en mi opinión es lo maravilloso del texto, pues, el carecer de un orden nos da la posible clave del relato.

Para no errar más en mis propias interpretaciones sólo me queda expresar el profundo respeto hacia Salvador Elizondo por este magnifico relato, en mucho a contribuido en mi forma de concebir la novela, como un genero que aún no lo ha dicho todo, la catarsis que provoca leer Farabeuf o la crónica de un instante deja en el cuerpo éxtasis y pánico.

Bibliografía:

Elizondo, Salvador. Farabeuf. México. Fondo de Cultura Económica, 5a ed. 2000.

Guerrero, Fernando. Farabeuf a través del espejo análisis del erotismo y las voces narrativas de la novela. Durango, México. Ed. Casa Juan Pablos: Instituto Municipal del Arte y la Cultura, 2001.

Gutiérrez de Velasco Romo, Luz Elena. La escritura de la amputación o la amputación de la escritura análisis de Farabeuf o la crónica de un instante y una selección de cuentos de Salvador Elizondo. México. Ed. Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios, El Colegio de México, 1984.

Jara, René. Farabeuf estrategias de la inscripción narrativa. Xalapa, México. Ed. Universidad Veracruzana, Instituto de Investigaciones Humanísticas, Centro de Investigaciones Lingüístico-Literarias. 1982.

Bibliografía complementaria:

Baudrillard, Jean, De la seducción, REI, México, 1997.

Bolado Guerra, Rosamaría, Análisis interpretativo de Farabeuf de Salvador Elizondo, tesis, ITESM, 1970.

Brushwood, John S., La novela hispanoamericana del siglo XX. Desde Rayuela hasta Cien años de soledad, FCE, México, 1984.

Campos, Julieta, Función de la novela, Joaquín Mortiz, México, 1973.

Carballo, Emmanuel, “Salvador Elizondo y Farabeuf”, imagen, sección: Cultura, miércoles 24 de junio de 1998. http://www.imagenzac.com.mx/anteriores/i24-06-1998/Cultura3.htm

Castañón, Adolfo, Arbitrario de la literatura mexicana, Paseos I, “Las ficciones de Salvador Elizondo”, Vuelta, México, 1993.

Durán, Manuel, Tríptico mexicano, SEP, México, 1973.

Eliade, Mircea, Mito y realidad, Labor, Colombia, 1994.

Elizondo, Salvador, Cuaderno de escritura, FCE, México, 1988.

 

Notas:

Volver arriba 1. Bolado Guerra, Rosamaría, Análisis interpretativo de Farabeuf de Salvador Elizondo, tesis, ITESM, 1970. p - 45

Volver arriba2. Elizondo, Salvador, Cuaderno de escritura, FCE, México, 1988. p -140

Volver arriba3. Nota: Las comillas son mías.

Volver arriba4. Guerrero, Fernando. Farabeuf a través del espejo análisis del erotismo y las voces narrativas de la novela. Durango, México. Ed. Casa Juan Pablos: Instituto Municipal del Arte y la Cultura, 2001. p14

Volver arriba5. Durán, Manuel, Tríptico mexicano, SEP, México, 1973. p - 163

Volver arriba6. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 14

Volver arriba7. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 15

Volver arriba8. Elizondo, Salvador. Farabeuf. México. Fondo de Cultura Económica, 5a Ed. 2000. p.179

Volver arriba9. Elizondo, Salvador. Op., cit .p-21

Volver arriba10. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 17

Volver arriba11. Elizondo, Salvador. Op., cit p- 90

Volver arriba12. Elizondo, Salvador. Op., cit pp - 57 - 58

Volver arriba13. Elizondo, Salvador. Op., cit p -27

Volver arriba14. Elizondo, Salvador. Op., cit p -28

Volver arriba15. Elizondo, Salvador. Op., cit p -44

Volver arriba16. Nota: La cursiva es mía

Volver arriba17. Elizondo, Salvador. Op., cit p -58

Volver arriba18. Elizondo, Salvador. Op., cit p -60

Volver arriba19. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 21

Volver arriba20. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 24

Volver arriba21. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 24

Volver arriba22. Durán, Manuel. Op., cit. p- 159

Volver arriba23. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 25

Volver arriba24. Elizondo, Salvador. Op., cit p-13.

Volver arriba25. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 27

Volver arriba26. Gutiérrez de Velasco Romo, Luz Elena. La escritura de la amputación o la amputación de la escritura análisis de Farabeuf o la crónica de un instante y una selección de cuentos de Salvador Elizondo. México. Ed. Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios, El Colegio de México, 1984. p – 150

Volver arriba27. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 28

Volver arriba28. Elizondo, Salvador. Op., cit p-11

Volver arriba29. Elizondo, Salvador. Op., cit pp- 11 - 12

Volver arriba30. Elizondo, Salvador. Op., cit p-92

Volver arriba31. Durán, Manuel. Op., cit. p- 150 - 151

Volver arriba32. Elizondo, Salvador. Op., cit p-15

Volver arriba33. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 34

Volver arriba34. Elizondo, Salvador. Op., cit p-83

Volver arriba35. Gutiérrez de Velasco Romo, Luz Elena. Op., cit. p– 70

Volver arriba36. Gutiérrez de Velasco Romo, Luz Elena. Op., cit p 160

Volver arriba37. Elizondo, Salvador, Cuaderno de escritura, FCE, México, 1988. p- 83

Volver arriba38. Elizondo, Salvador. Cuaderno de escritura Op., Cit, 80

Volver arriba39. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 49

Volver arriba40. Elizondo, Salvador. Op., cit p-40

Volver arriba41. Guerrero, Fernando. Op., cit, p - 60

Volver arriba42. Gutiérrez de Velasco Romo, Luz Elena, Op., cit. P 115