Sentí
el polvo que cubre los ojos
y al tomar sus hombros,
había teñido sus ojos para dormir,
antes de que hiciera más frío
se oculta y me arrebata.
Recordé
sin temer al olvido,
tu pasado incierto,
el futuro que no existe,
las memorias en tu sombra.
Qué
traerá la piel de la espina
cuando sangre,
cuando el miedo por fin perfecto
descuide mis noches,
cuando el manto negro que cubre tus senos
refleje tu mirada en la nada.
Y
amanecí soñándote
al entender la mentira,
el tiempo finge una sonrisa;
Tal
vez la luz no vuelva a verte.
Hoy
sólo quiero pensar
que el llanto de las mariposas fue cierto,
después de todo,
el olvido que termina
volviéndonos polvo.