He
desterrado al sol
de la mañana
para no dejarte sola,
para delirar cuerpos en el muro,
senos sobre el dintel,
desmayos sobre tu vientre.
Enterrado en el reflejo
con pesar inmóvil
infecte de celos a mis ojos,
para recordar cada mañana
bajo el cedro muerto
y por la noche
devorar todo tu cuerpo.