No es para perderte que he dejado de escribir.
Esta vez ha sido el polvo que en desgracia ciega, maldecido, volvió meses en ceniza.
Ilumina al reloj que ostenta a cada instante mí agonía
Revelándome seco, prisionero en el desdeño de humilladas piedras y ahorcado en la inconstancia fina...
Alfonso R. Arroyo.
Cerrar