Di que no fue un sueño
 
 



 

 

 
 
 
 

 

Di que no fue solo un sueño,
que realmente estabas ahí,
entre mis brazos.
Que tu boca besó mis labios
y tu mano me llevó al cielo.

Di que fue algo real, maravilloso.
Encontré nuevamente a mi alma,
donde nunca lo hubiera imaginado,
ahí, suspendida en el tiempo y el espacio,
en las pupilas de tus bellos ojos.

Di que nuestro encuentro no fue por azares del destino,
y que si nos hallamos
es porque no podía vivir el uno sin el otro.
Porque me parece que te conozco
desde toda la vida, desde que hubo un principio.


Ojilvee A. Pineda.

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