El amanecer del silencio
 
 



 

 

 
 
 
 

 


Cielo nocturno
ceguera obligada
por las sombras,
astros...
perennes consejeros
del hombre.

Sentí la ausencia en tu aliento
como aquellas palabras
negadas al recuerdo
y sólo deseaba comprender
en tu reino
el amanecer del silencio.

Hoy es mi alma
quien reclama tu perfume
es el tiempo que olvidó tu esencia.

Contemplo en los muros
la ambigüedad de los nombres
la oquedad que un beso
ha arrojado a tu ausencia.

Y aún así
la esperanza en el edén
será posible
al encontrar refugio
bajo la piel de tu sombra.

Alfonso R. Arroyo.

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