Paraíso
 
 



 

 

 
 
 
 

 


Siluetas que la brisa
torna bruma
y plenas se contemplan
en la niebla que fatiga.

Ánimas que sufren
doblegadas por la umbría
y en ellas el delirio
encuentra
estéril al ocaso.

Habla el viento
inmolado por el tedio,
dibuja al cielo en mis reflejos
y escapan del encierro
volviéndose nublados.

En medio de la nada
el fuego proyectó quimeras
sobre la tierra
y al confundir lo sublime
grita el corazón
llevándola
al paraíso lejano.

Alfonso R. Arroyo.

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